Randall Flagg en el universo de Stephen King

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Si hay algo que se ha mantenido invariable a lo largo de toda la literatura es que un héroe necesita un villano. Al igual que Diego Alatriste necesitaba a Gualterio Malatesta en la obra de Stephen King los hereos necesitan de un antagonista, y el villano por antonomasia en las obras del de Maine se llama Randall Flagg.

El personaje está de reciente actualidad por el estreno de la serie The Stand en la plataforma CBS All Access, pero no es el único lugar en el que “El Hombre Oscuro” hace su aparición. Vamos a dar un repaso por todos los libros en los que este villano hace su aparición

The Stand (Apocalipsis) 1978 y 1990

Tanto en la versión abreviada como en la extendida, el papel de Randall Flagg es de protagonista absoluto. Su papel es liderar una de las dos facciones a las que se van uniendo los supervivientes del “Capitan Trotamundos”.

Otros nombres que usa en esta novela son Richard Fry, Robert Franq o Ramsey Forrest.

Los ojos del dragón

En este cuento que transcurre en el reino imaginario de Delain nuestro villano es consejero del rey y su meta es la destrucción de reino manipulando a varios personajes, siendo este uno de sus poderes sobrenaturales.

También se descubre que ha ido apareciendo a lo largo de la historia de Delain bajo otros nombres pero siempre con la misma íntención.

Se le pude encontrar usando los nombres de Browson y Bill Hinch

Corazones en la Atlántida

Es posible, y subrayo lo de “posible”, que haga aparezca en el relato “Willy el ciego” aunque con una pequeña referencia a su persona.

Según parece el protagonista militó en un grupo de activistas liderado por un tal Raymond Fiegler, cuyas iniciales R.F. nos hacen suponer que se trata de una de las identidades que toma Randall Flagg.

La caja de botones de Gwendy

En este libro que Stephen King escribió junto a Richard Chizmar hay un “hombre de negro” que le entrega a la protagonista la misteriosa caja.

Ese hombre se hace llamar Richard Farris, y por la naturaleza del regalo y los efectos que puede tener podemos llegar a la conclusión de que estamos ante otra de las identidades de Randall Flagg. Sin olvidar el detalle de las iniciales R.F.

La Torre Oscura

En estos 8 libros que forman la saga es donde Randall Flagg es más protagonista que nunca, y junto con Roland Deschain forma uno de los duos más famosos de la literatura fantástica.

En las novelas lo podemos encontrar bajo varias identidades como la de Rundin Filaro, que tiene relación con Curthbert, Richard Fannin, que en un momento dado hace que un personaje pronuncie la frase “mi vida por ti” (a los lectores de “Apocalipsis” les sonará seguro). También se le nombra como Walter o Marten Broadcloack, quien propició la caída del reino de Gilead.

Pero lo más revelador ocurre en el libro que cierra la saga donde se nos descubre que su verdadero nombre es Walter Padick

Poderes

Algunas de las habilidades especiales que controla Randall Flagg son

  • Cambiar el rostro. A lo largo De la Torre Oscura y Apocalipsis hace uso de este poder, aunque en Los ojos del dragón dice que esto es imposible
  • Controlar lobos y cuervos
  • Transformar objetos y personas
  • Telepatía. Le permite controlar a personas o saber de sus intenciones y anhelos.
  • Teletransporte. Que le salva en dos ocasiones, Los ojos del dragón y Apocalipsis.
  • Control de otros seres. Parece que el gusano de Salem’s Lot está bajo su control

El sentido de Randall Flagg

Como hemos dicho en la introducción “El Hombre Oscuro” tiene el papel del villano y en él se encarna el mal, la vileza humana y todo lo que nos pudiera parecer moralmente reprobable en una persona. Al contraria que en el héroe de turno, que en la novelas de Stephen King puede que tengan un turbio pasado, pero su afán por redimirse lo hace bueno a nuestros ojos perdonándole sus anteriores pecados.

Incluso podríamos decir que el propio Randall Flagg es el camino hacia la redención del héroe, o simplemente su motor de vida. Y si no que se lo digan a Roland.

Y aunque esto pueda parecer un truco literario muy manido, o un tanto naif, no hay podemos dudar de que funciona a la perfección.